“Al paisaje siempre le conviene el lenguaje poético”

999 sugerencias que me hizo la Natura, Editora Regional de Extremadura. Entrevista a Joaquín Araùjo.

Por Ascen Carrasco 02/2026

Entrevista a Joaquin Araújo, escritor, poeta y naturalista, que cuenta con más de ciento veinte libros publicados. Es también periodista y divulgador de temas filosóficos y ecológicos, y un reconocido conferenciante en temas medioambientales. Él mismo se define como campesino emboscado y, también es hospitalario –valor que califica como la mejor conquista del patrimonio humano– y que pone en práctica con su familia en su casa de Las Villuercas, Extremadura.

Joaquín y yo nos conectamos por videoconferencia. En estos últimos días, las borrascas se suceden en todo el territorio español, Portugal y Marruecos. Me dice que el camino que llega a su casa está intransitable, así que Ana Clara y él están incomunicados por carretera. Además, está bastante acatarrado, pero no le da importancia, como hace la gente templada del campo, acostumbrada a estos contratiempos. Empieza la entrevista de la misma manera que lo he visto echarse la azada al hombro cuando va a trabajar al campo: con firmeza y presencia.

 

Joaquín, has escrito en diferentes géneros: ensayos, guiones, narraciones y poesía, que es la que nos trae hoy aquí, en los que la Naturaleza es protagonista. Cito a Isabel González Gil: “La conciencia ecológica ha sido una posición minoritaria en la poesía española hasta nuestros días” y a Gabi Martinez en su Manifiesto: “LiterNatura es una semilla que se planta por necesidad”. Cuando escribes poesía sobre Naturaleza, ¿qué es lo que te mueve o te conmueve?

Cuando miro alrededor mío, en estos valles, hacia adelante y hacia atrás, haciendo un giro de 365 grados, observando esta marejada de estímulos, me parece lógico acercarme a su descripción –a su expresión– a través del lenguaje poético, el más apropiado, en un intento de corresponder a todo lo que veo. Y ya lo decía Novalis, “Los árboles hablan el lenguaje más directo de la tierra”, y es que el lenguaje primigenio es el poético, el lenguaje de lo auténticamente real y verdadero: la Naturaleza.

Al paisaje siempre le conviene el lenguaje poético. Seguramente porque la Poesía y la Naturaleza tienen el mismo punto de partida y de llegada. Antes de la palabra fue todo tan denso y ajeno que para incorporarlo resultó necesario quitarle peso con los balbuceos. Algo más tarde tomamos posesión y dominio de casi todo con la prosa. Para aliviarnos de nuestra propia conquista miramos a lo que aún carece de palabras concretas. Y cuando eso sucede puede que esté llegando la Poesía que nunca termina de decir, que rompe a cada paso la seguridad de la posesión. Salimos del círculo cerrado, y pretendemos abrirnos hacia la espiral que nada completa pero que siempre avanza, en las dos direcciones: hacia el todo y hacia el uno.

La Poesía es palabras que mestizan lo que antes estaba separado, que vinculan lo insospechado, que recuperan el íntimo y primer significado de la voz armonía que todavía es conexión. Conexión entre lo interno del paisaje, o de la Poesía, y el que es afectado (con afecto) por esa misma armonía. Nexo con la levedad. El paisaje, que no de otra cuestión tratan estos espacios que dedicamos a jornadas pasadas en ellos, es un doble refugio. Para cualquiera, sin más. Pero sobre todo para quien busque la terapéutica solubilidad en los mismos. Y es la guarida de la propia expresión poética. Allí, todavía, el primer vínculo de todo con todo es la luz. Transparencias para que tu mirada viaje hacia los significados. Esos que crean, como para todos los vivos, la trama de toda poesía, de toda vida. Porque en medio de los lenguajes posteriores y sustitutorios, el poético es como abrir la ventana para que se ilumine el interior. Y para que entre aire nuevo. Casi todo en la Naturaleza y en la Poesía es atmosférico, es decir, inestable, leve, renovador y vital.

Háblanos de tu proceso creativo ya que pasas muchas horas trabajando la tierra y en tus desplazamientos, ¿cuándo te asalta la poesía? ¿escribes a mano?

La inspiración es un verso que te está esperando, como un pájaro que de repente surge del follaje. Yo escribo naturismos, pensamiento ecológico en aforismos, y que son un poema de un solo verso. Antes solía llevar un cuadernillo conmigo, para poder escribir en el momento en el que surgiera, pero yo, como otros poetas, creo que los mejores versos se nos han perdido, irremediablemente.

Entre los libros que me han publicado, hay por lo menos ocho con mi caligrafía, y ello es prueba de mi convencimiento sobre la necesidad de escribir a mano. Me parece inaceptable hacerlo con la ortopedia de una máquina. Puedo decir que el 99% de lo que escribo lo he hecho a mano, aunque sí es verdad que, durante una corrección sobre el ordenador, puede surgirme de repente una idea y entonces lo anoto ahí. Me gusta escribir de pie, con un atril, ese es mi ritual. Además, utilizo cuadernos de papel, hechos y recibidos con cariño, escribo con pluma, mezclo los colores de la tinta…

Como un verdadero artesano de la escritura…

Sí, pero hay más, escribir en el ordenador es poner distancia, es cómodo y rápido, y yo reivindico la lentitud, la serenidad, la cercanía. Soy desobediente y rebelde porque reivindico el “hacer despacio”. 

Esto también va de compartir semillas: ¿cuáles han sido los poetas que han escrito sobre Naturaleza, que más te han influenciado?

Ya de muy joven, en el Liceo Italiano donde estudiaba, y también por mi cuenta, leí mucho a Machado, Unamuno, Jorge Guillén, Juan Ramón Jiménez, y leí “Platero y yo” con tan solo once años. A algunos de estos autores, a pesar de escribir sobre el mundo rural, no se les relaciona con la escritura de la Naturaleza. También al poeta americano Walt Whitman y a H. D. Thoreu que, sin escribir poesía, su escritura es poética en muchos aspectos, y por supuesto Emily Dickinson.

Y sobre poetas contemporáneos, ¿a quienes destacarías por su voz, enfoque, conexión con la Naturaleza?

Pues siempre es difícil acotar porque te dejas a alguien, pero por mencionar a algunos nombraría a Antonio Colinas, que fue Premio Nacional de Literatura en sección Poesía, Alvaro Valverde, Manuel Rivas, Luci Romero y su “El arte de contar la naturaleza”, Jorge Riechmann, Raúl de Tápia, David Trashumante, Alicia Andrés Ramos. Además, a algunos de ellos los veo por aquí para los “Encuentros poéticos Araujianas”. 

En cuanto a tú visión más personal, a mí me llama la atención, leyendo tu biografía, que has escrito volúmenes de la enciclopedia de temática natural y ambiental, y te has ganado la reputación de divulgador como naturalista y director de series y documentales. ¿Cómo se hace ese camino desde la cartografía de la Naturaleza a esa otra visión que se desprende de tus textos poéticos en que la Naturaleza es esa fuerza vital, mística y salvaje?

Sí, es cierto, a mí me fichó Salvat en mis inicios para redactar “La enciclopedia Salvat de la fauna” más en el ámbito zoológico y menos en el botánico. Y cuando Félix Rodríguez de la Fuente me iba a fichar, me pasó algo curioso, anecdótico, ya que me propuso hacer un examen, una prueba, y me dijo que escribiera algo, un artículo sobre algo que a mí me apeteciera, y fue así como yo le presenté unas 10-12 páginas bajo el título de “El paisaje sonoro” que creo que fue mi primer escrito esencialmente poético, que habla de la observación y del escuchar la música del paisaje. Para mí, la poesía anticipa a la ciencia. La evidencia científica se hace, se objetiva, se testea. Pero explicar, describir la vida, eso es poético, y de ahí viene la LiterNatura: dar una explicación basada en la Naturaleza, pero trufadísima de literatura. Y ello no es solo compatible, a mi modo de ver, sino que es también deseable y va en favor de la Naturaleza.

Recientemente, la revista Ambio ha publicado un ranking por países sobre la conexión con la naturaleza según el cual España está en la cola de los 61 países participantes. También, otro estudio de la University of Derby, establece que el uso de palabras relacionadas con la naturaleza ha descendido en más del 60%. A tu parecer, ¿cómo puede ayudar la poesía al lector a reconectarse?

Quiero decirte que me parece triste que esa desconexión se dé. Por un lado, porque tenemos materia prima para la creación poética, nuestra Naturaleza es generosa, tenemos bosques poco trastocados, o la noción que John Berger exploraba: “los paisajes todavía no destruidos” y, por otro lado, si prestamos atención, esto no es nuevo: ya había mucha Naturaleza en la poesía del 98 y del 27. Pero sí, la sociedad española está en general desconectada de la Naturaleza y de la vida rural, y el antídoto-vacuna es la LiterNatura. Creo que es un gran error que el modelo de sistema educativo no vaya, no conduzca a la Naturaleza. Es necesario iniciarse en la apreciación de la cultura rural, pero parece ser un gigantesco esfuerzo y somos un país desconsiderado. Pero no es solo el modelo educativo, también la presencia de la LiterNatura es minoritaria en los medios de comunicación, como también son minoritarios los recitales poéticos. Para mí es una sinrazón estética y una aberración ética, y debemos incidir en los ejes: apoyo institucional, sistema educativo y medios de comunicación.

 

El 2025 pasará a la historia por los sesenta grandes incendios forestales, a lo que hay que añadir la tala indiscriminada de árboles en las ciudades para construir párquines…En cambio tú has plantado de promedio un árbol por día de tu vida y has cubierto laderas con bosques ¿Cómo vive el poeta Araújo el arboricidio que nos rodea?

Yo me considero una persona con fortuna y privilegios: vivo dónde, cómo y con quién quería e imaginé vivir, pero soy también una persona desgraciada por los miles de millones de árboles quemados. Pienso que las conductas del árbol no tienen el reconocimiento moral necesario. Yo empecé a plantar árboles en un acto de reciprocidad, por los libros que he publicado y la materia de la que están hechos, y también te diré que ver crecer el árbol es de lo más bello, es la generosidad de la belleza trabajando por lo viviente. El árbol es la víctima de la codicia de una sociedad cruel. Lamento ver tan pocos amantes de la Naturaleza.

 

Se dice que la poesía plantea preguntas identitarias, el quién soy yo, tanto privado como público. Eres ecologista, activista: ¿qué lugar has querido dar a ello en tu obra literaria, en tu poesía?

Yo he sentido la necesidad de expresar denuncias sobre el modelo económico y educativo, sobre este turbo capitalismo de prisas y comodidades. He hecho denuncia política poéticamente, he criticado la codicia de aquellos a los que llamo “listos” y a la prisa tecnológica, reivindicando una forma de vida, una lentitud y una ética, que es la que yo intento vivir. Yo no puedo separar la necesidad de expresarme y mi rebeldía contra los modos y las formas, y lo que está pasando. De ello mi total sintonía con los actos de desobediencia civil contra la crisis climática y ecológica. 

A tu libro 999 sugerencias que me hizo la Natura, tú lo has descrito como “Lo que te ha sugerido el mundo natural a lo largo de toda tu vida, en 45 años escribiendo”. Es un compendio de sabiduría de la naturaleza que toma la forma de aforismo poético ¿por qué este género?

Es una consecuencia lógica de ser naturalista, del observar, y mis naturismos están muy cerca del haiku: es una visión íntima y fugaz de alta intensidad. Es también una manifestación de cierto cansancio al escribir y la necesidad de huir del ensayo o del poema largo. Lo que busco es el trasfondo del aforismo: una propuesta contundente que haga pensar con profundidad al lector, abrir una rendija e invitarle a mirar al otro lado. Yo vivo en medio de un rebaño de horizontes e intento describir esa intensidad capturando un instante.

 El capítulo ocho se titula “confluencias entre la Natura y la Poesía”, y empieza con una declaración de principios: el naturalista es un poeta, y el poeta es un naturalista, que corrobora lo que nos acabas de decir. También mencionas que “la función de la Poesía es la preservación de los infinitos rostros de lo viviente” citando a Robert Graves, argumento cercano a René Char. Háblanos de esa relación.

El lenguaje primigenio de la naturaleza es la poesía, ya que, en el origen, los humanos intentaban describir el mundo a través de ella. Además, el 90% de las palabras del diccionario provienen de la cultura rural, son palabras que inventó la gente que estaba en contacto con la realidad, así que la materia primera del lenguaje es la poesía. Dice René Char: “La poesía no se hace con ideas, se hace con palabras”. Y también dice María Zambrano que, “el poeta, nunca destruye lo que no es obra suya”, así que el buen poeta es conservacionista, también por un buen gusto estético y ético, de no favorecer a la muerte.

Destrucción y progreso aparecen también reflejados en el libro. Decía Pasolini que el “progreso” es una noción ideal (social y política), mientras que el “desarrollo” es un hecho pragmático y económico, enlazado con la sociedad capitalista y de consumo. A tu parecer ¿es posible conjugar un ideal de progreso con la Naturaleza?

Yo hablo de cuando progresará el progreso, y todo lo que nos permite progresar está en la Naturaleza. Se ha confundido progresar con el imperativo del consumismo, y para mí no puedes decir progresista si estás acaparando y atentando contra las mismas bases de la vida. Y eso es lo que hace la extrema derecha, atentar contra la Naturaleza y eliminar cualquier control sobre el impacto que tiene en ella el modelo económico: extractivismo, deforestación, contaminación, cambio climático. El propio sistema supone un gran riesgo por la tendencia al consumo y a la acumulación de forma ilimitada e indefinida, cuando ya sabemos que vivimos en un planeta que tiene límites.

En los últimos cincuenta o sesenta años han aparecido políticas sobre el buen uso de la Naturaleza o sobre como minimizar el impacto de la actividad económica y del consumo. No obstante, se están perdiendo muchas oportunidades por la acumulación y la codicia de los que yo llamo “listos”. Los que tienen el poder no se quieren someter a límites, por ejemplo, hay quien defiende el carbón, lo que es un despropósito por ser extremadamente contaminante. Y no interesa que se recojan datos, que se divulgue el daño que se está haciendo. Algunos países han retirado públicamente su apoyo a organizaciones internacionales que llevan años recopilando y analizando datos y que nos pueden dar una explicación científica de dónde estamos y hacia donde vamos en términos de cambio climático. No interesa.

 

Por cierto, ¿a quién le recomendarías leer tus “999 sugerencias”?

Pues al mayor número de personas posible. He escrito en formatos muy diferentes, con también diferentes niveles de lectura y con miles de lectores: calendarios, enciclopedias, libros de texto y para niños, aunque la literatura de Naturaleza todavía no tiene un alcance masivo.

¿lo recomendarías a los políticos?

Claro que sí, además mi próximo libro, en el que estoy trabajando, consta de treinta y dos manifiestos, y me gustaría que lo leyeran.

¿y a los que se conmueven?

Curiosamente me escriben cartas (casi siempre mujeres), porque han leído algo que yo he escrito y les ha conmovido. Provocar esa emoción en alguien, y no las ventas, ya es suficiente justificación pues supone compartir una vivencia valiosa. 

Quiero pedirte que destaques alguno de los aforismos del libro para acompañar tus palabras.

Sí, te voy a citar dos de memoria:

“Si hay paraíso tendrá, como tuvo, un bosque de bosques”

 “Sólo quien fuera de sí su alma sitúa sabe qué es la vida”