Missitalia Claudia Durastanti

Editorial Anagrama, 384 pags.

Missitalia es una novela de gran ambición formal y temática que articula su relato en tres tiempos narrativos para explorar la transformación de un territorio a lo largo de la historia. Más que una novela histórica en sentido convencional, se trata de una obra que combina reconstrucción del pasado, lectura política del presente y proyección especulativa del futuro para reflexionar sobre el sur italiano como espacio en disputa.

La primera parte, centrada en la figura de Amalia Spada, se sitúa en el contexto posterior a la unificación italiana. En un paisaje atravesado por la guerra, el bandolerismo y la clandestinidad, Amalia regenta una casa que acoge a jóvenes desplazadas y fugitivos. Este espacio funciona como una comunidad alternativa que desafía las estructuras tradicionales de familia y autoridad. La construcción de este mundo se apoya en una fuerte dimensión simbólica, ya presente desde el inicio en la imagen de las anguilas —criaturas que nacen en un mismo origen pero se dispersan y transforman—, metáfora de los personajes y de sus trayectorias fragmentadas.

En esta sección, el territorio adquiere un papel central. El paisaje del Val d’Agri —árido, irregular, lleno de barrancos y cuevas— condiciona las formas de vida y las estrategias de supervivencia. La geografía no es un fondo, sino un agente que organiza la experiencia: determina los movimientos, los refugios y las posibilidades de resistencia. Al mismo tiempo, la novela introduce una reflexión sobre la propia idea de “Sur”, presentada como una categoría construida desde miradas externas que simplifican y fijan un territorio complejo.

La segunda parte desplaza la acción al presente a través de Ada, una periodista romana que viaja al sur con un equipo de investigadores. Lo que comienza como una expedición etnográfica se transforma en una investigación sobre el impacto de la industria petrolera en la región. Aquí la novela adopta un enfoque más explícitamente político: el territorio aparece como espacio de extracción, sometido a lógicas económicas que alteran tanto el paisaje como las estructuras sociales. La explotación de los recursos naturales introduce una continuidad entre pasado y presente, en la medida en que el sur sigue siendo un lugar sobre el que otros proyectan intereses y expectativas.

En la tercera parte, ambientada en 2051, el relato se traslada a una colonia lunar que reproduce artificialmente el paisaje lucano. En este escenario, una archivista se dedica a clasificar objetos, ritos y restos culturales de un mundo desaparecido. La novela se orienta aquí hacia un registro más especulativo, centrado en la memoria, la conservación y la pérdida. El territorio, ya desvinculado de su función productiva, se convierte en objeto de archivo y simulación, lo que plantea una reflexión sobre la forma en que las culturas sobreviven —o se transforman— cuando han sido despojadas de su contexto original.

Uno de los logros de Missitalia es su capacidad para articular estas tres líneas temporales en torno a una misma lógica: la del territorio como espacio sometido a procesos de apropiación, explotación y resignificación. A lo largo de la novela, el sur italiano aparece sucesivamente como refugio, como recurso y como residuo, en una secuencia que pone en evidencia las distintas formas de intervención sobre el paisaje.

Desde el punto de vista formal, la novela apuesta por una estructura fragmentaria y una prosa densa, de fuerte carga simbólica. Esta elección refuerza su ambición, pero también introduce ciertas tensiones. Las tres partes no mantienen la misma intensidad narrativa: la sección dedicada a Amalia Spada presenta mayor cohesión y fuerza, mientras que las otras dos —especialmente la última— adoptan un tono más conceptual que puede generar cierta distancia. Asimismo, las transiciones entre tiempos se apoyan más en correspondencias temáticas que en una continuidad narrativa clara.

Pese a ello, la novela ofrece una propuesta sólida dentro de la narrativa contemporánea. Su interés no reside tanto en la construcción de una trama lineal como en la exploración de un territorio a lo largo del tiempo, atendiendo a sus transformaciones materiales y simbólicas. En este sentido, Missitalia plantea una reflexión relevante sobre el impacto de los procesos históricos y económicos en los paisajes y las comunidades, así como sobre la persistencia —y la fragilidad— de la memoria en contextos de cambio.

Luci Romero